Puedo decir que estuve poco tiempo en el hospital. Llegué el lunes por la tarde y el miércoles por la mañana ya me mandaban a mi casa. Durante el tiempo que estuve allí ni cabe decir que ninguna de mis “amigas”, las llamo así porque no se de que otra forma llamarlas, vinieron a hacerme una visita, la única que se molestó fue Carla que me llamó al móvil para preguntarme cómo estaba. Mis padres estaban conmigo cuando me dieron el alta y me llevaron a casa, donde se habían quedado Niall y Mark. Fue abrir la puerta principal y mi hermano apareció corriendo por el pasillo, dirigiéndose hacia mí.

-¡Nikki! –cuando parecía que iba a chocar conmigo frenó en seco- ¡Uy! Casi nos chocamos- y comenzó a reír- déjame ver –se puso de puntillas y se agarró al brazo que tenía enyesado para verlo desde arriba.

-¡Mark! –le grité mientras me apartaba de él- vamos, no seas niño chico, es igual que lo que tuviste tú hace unos años.

-Sí, pero yo no podía pintarme, a ti si puedo –comencé a reír al escuchar sus palabras

-Ni lo sueñes, píntale la escayola a Niall y deja la mía tranquila.

-No puedo, tiene el pie vendado.

-Mala suerte –le sonreí a modo de “Lo siento, te quedas sin firmar nada” y le pregunté por Niall-: Bueno, ¿y dónde está?

-En el salón viendo la tele.

Me asomé por la puerta sonriente, él estaba recostado en el sofá con sus muletas tiradas en el suelo, tenía el pie apoyado en un pequeño taburete. Corrí hacia él riéndome y me senté a su lado saltando sobre el sofá, haciéndolo botar a él y a mí, y dejando caer los cojines.

-¡Nikki! ¡Cuidado! –ambos comenzamos a reírnos- ¿qué tal ese brazo?

-Me dan para dos meses con la escayola y luego tendré que ir a rehabilitación –puse la cara de una niña pequeña a la que sus padres no le quieren comprar una piruleta y Niall comenzó a reírse de mí- ¿y tú?

-Ah, no ha sido nada –sonrió dejándome ver todos sus dientes blancos, su hermosa sonrisa que tanto me gustaba, señalo la pierna y continuó hablando-: es un esguince de tobillo pero es muy leve y en una semana más o menos ya podré apoyar el pie y comenzar a caminar, por eso me han puesto una venda –sacó la lengua y comenzó a burlarse de mí-, creía que era patoso pero veo que tu eres más, ¿no te has dado cuenta de que ha sido en el brazo izquierdo?

-Sí, ¿y qué pasa? –respondí inocentemente.

-¿No eres diestra?

-¡Mierda!, para una vez que me parto el brazo ni de escribir me libro. Sí, soy una inútil.

-Anda no digas eso –pasó un brazo por detrás de mí y me apretó contra sí cariñosamente- y, ¿cómo te lo hiciste?

 -No te lo digo –se separó un poco de mí y agaché la cabeza para no verlo.

-¡Eh! ¿Por qué no? –la agaché aún más si era posible.

-Porque vas a reírte de mí –dije vergonzosa. Me cogió de la barbilla con sus dedos levantándome la cara hacia arriba lentamente, quedamos los dos mirándonos de frente.

-Vamos, estas deseando decírmelo.

-Intenté bajar las escaleras rápido para ver que estaba pasando.

-¿Y te caíste?

-¡Sí! –al afirmar su pregunta cubrí rápidamente mi rostro con mi manos y me eche sobre sus piernas, escuche como se reía y rápidamente intentaba contenerse para no hacerme enfadar.

-Lo siento, era gracioso –me agarró de los hombros y volvió a incorporarme, yo me dejé caer hacia atrás sobre el sofá y tapé mi rostro con el pelo. Ambos nos reíamos de la escena cuando él se inclinó hacia la mesa para coger algo-, ven aquí –me cogió del brazo que estaba enyesado, por la parte superior, y empujó hacia sí.

-¡Ey! ¿Qué vas a hacer? –en las manos tenía un permanente negro y comenzó a escribir en el yeso- ¡no! ¡para! Le he dicho a mi hermano hace un momento que no iba a pintarme y ahora llegas tú y… ¿se supone que debo dejarte hacerlo?

Pero él no me hizo caso y siguió escribiendo, cuando terminó me susurró un “Léelo”, y eso fue lo que hice, lo que había escrito ocupaba gran parte de la escayola.

“ Para los ojos más bonitos de California, para que se acuerde de mí los dos meses que lleve este chisme blanco (aunque yo ya no esté con ella), para que cuando lea esto se ría sin ningún motivo, porque su sonrisa se merece ser mostrada a todo el mundo. De su irlandés que le quiere mucho (pero muy en el fondo ¿eh?) – Niall :) “

Tras leer esto se me dibujó una enorme sonrisa, levanté la cabeza para mirarlo a la cara y me encontré con sus ojos azules que me miraban fijamente, no se la razón de porque pasó, pero por unos instantes me quedé muda, era incapaz de articular palabra.

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