(PARTE 2)
Intenté abrir los ojos, la luz me cegaba y notaba mucha tensión en el ambiente.
-¿Dónde estoy? –susurré.
-Cariño, ¿estás bien? -era la voz de mi madre- un momento dormilona.
“¿Dormilona?, ¿qué ha pasado?”
La cantidad de luz disminuyó, supuse que mi madre había bajado un poco la persiana. Abrí los ojos lentamente y la ví en la habitación blanca y silenciosa, se oían unos murmullos fuera, la puerta estaba entreabierta.
-Gracias mamá, ¿qué ha pasado? –no recordaba nada, solo el llanto de Carla en el instituto y un dolor de cabeza.
-Bueno, lo único que sé es que te golpeaste en la escuela y tus amigas te trajeron aquí, me llamaron alrededor de las 9 para avisarme de que te habían ingresado –la voz de mi madre sonaba calmada por lo que no debería preocuparme, solo era un porrazo –me imagino que querrás ver a tus amigas, que te cuenten ella que ha pasado porque yo no tengo mucha idea como ves, descansa Nicole –me dió un beso en la frente.
Mi madre se fue y entonces se asomó una cara sonriente por la puerta, detrás apareció otra.
-¡Nikki!, ¿cómo estás? Chris te golpeó muy fuerte, por un instante pensé que estabas muerta, lo juro –”¡Eh! ¡Alto!” Carla acababa de decir que Chris me había golpeado, estaba asimilando sus palabras.
-Por dios Carla, pero que exagerada eres, te gusta más formar dramas… -le dijo Kate.
-Un momento, ¿Chris me pegó? –mi tono hacía evidente mi preocupación.
-¿No recuerdas nada? –me preguntó Carla, entonces negué con la cabeza- en resumen, la insultaste y ella te lo devolvió, te golpeó con una piedra que cogió del suelo cuando la empujaste, no dejabas de sangrar –me toqué la cabeza por detrás, noté un trozo de esparadrapo, seguro que tenía puntos-. Llevas aquí desde esta mañana y son las –mira a su reloj y continua- las 9 de la noche, enhorabuena ha dormido usted…
-Ya está Carla –Kate se volvió hacia mí y me miró a los ojos, los tenía brillantes, como si…
-Has llorado –le espeté.
-No, es la alergia.
-Kate, acaba de entrar el invierno, no puedes tener alergia porque no hay polen.
-Bueno, es que solo de pensar que todo esto ha sido por mi culpa, me pongo a llorar no sé. Pero bueno ya está, tú descansa que nosotras ya vendremos mañana a verte.
Al irse llegó una enfermera y me puso algo para que me durmiera, otra vez.
Me desperté a las 7 y poco más de la mañana, Chris estaba sentada en el sillón que había junto a la cama ¿CHRIS? Entonces ella se levantó y yo me estremecí.
-Ya no eres tan valiente como cuando me dijiste todas esas cosas delante de todo el instituto –parecía muy enfadada- me dejaste en ridículo y ahora lo vas a pagar. El plan era echar a Carla del grupo, pero la manera en la que defendías a esa “india” me conmovió, lo que va pasar ahora te lo has buscado tu solita –se dió la vuelta y con un fuerte portazo se fue.
No sabía que había pasado pero Kate y Carla no vinieron, las llamé para saber que les había pasado pero ninguna de las dos contestó. Los médicos no quisieron darme el alta hasta el miércoles por la tarde, aprovecharon mi internamiento en el hospital para ver como estaba por aquel problema que tuve antes del verano. Niall me había dejado un montón de mensajes en Facebook, estaba preocupado por mí, solíamos hablar mucho al día y llevaba 3 días sin saber nada de mí. Cuando me levanté el jueves y fui al instituto supe que este era el comienzo de una gran agonía, solo podía aferrarme a Niall en las dos semanas que estuviera aquí, y luego… no tenía ni idea de que iba a pasar luego.
(PARTE 1)
No me podía creer que tan solo quedara una semana para que vinieran los irlandeses. Era lunes y el domingo por la tarde iríamos al aeropuerto de San Francisco a recogerlos. “Bueno Nikki, vuelve al mundo”.
Me monté en mi furgoneta y me dirigí al instituto, al llegar me encontré a Carla, estaba llorando.
-¡Carla! –grité mientras corría hacia ella- ¿Qué te pasa, cariño? -la abrazé.
No me recordaba tan cariñosa la verdad.
-Pues, Chris – dijo entre lágrimas-, Chris es lo que pasa.
-¿Qué te ha hecho esa perra? – “¡hala!, pero que burra”, ya había compensado el momento cariñoso de antes.
-Chris estaba con Kate y entonces he llegado yo, Kate me ha saludado y me ha dado un beso como siempre –hizo una pausa y continuó-, en cambio Chris me ha ignorado y le ha pedido a Kate que la acompañara a los servicios, dijo que tenía algo importante que decirle, me han dejado aquí sola y cuando han vuelto se han quedado allí –señaló con su dedo hacia donde estaban Chris y Kate hablando- y han pasado de mí, me siento rechazada Carla, no me dejes tu también por favor.
-Mira, ya no puedo más, llevo mucho soportando a Chris con nosotras y le voy a decir todo lo que pienso de ella, no voy a permitir que nos separe como hizo con Lucy –le dije en un susurro, aunque estaba realmente enfadada y con muchas ganas de gritar.
-Pero Nikki, sabes como es. Solo conseguirás empeorar las cosas.
Tarde. Yo ya me dirigía hacia donde estaban Chris y Kate, le pegué un empujón a Chris y cayó a las escaleras.
-¡Vaya, perdón! Lo siento no quería que te… mira sí, sí quería que te cayeras y que todo el mundo me mire porque voy a decirte lo que eres. Eres una zorra que no tiene amigas, te come la envidia y por eso intentas separar a las demás, pero ¿sabes qué? Ya me harté, me harté de ti y de tus desprecios y no voy a permitir que trates así a Carla, ya conozco tus gustos acerca de los latinos pero ella es tan humana como todos aunque no te guste, y tan limpia como tú, me equivoco, es mil veces más limpia que tú, perra sucia, y muchísimo más buena persona, no mereces ni ser mirada –le tendí la mano en un gesto “amable” para ayudarle a levantarse, pero como suponía ella la rechazó y se ayudó de Kate.
-Mira yo no sé a qué estás jugando pero… -la corté, sólo podía hablar yo.
-¿Cómo que no sabes? Sí, sí que lo sabes y muy bien, no voy a permitir ni una tontería más porque no te soporto, yo no quiero que estés en nuestro grupo, y si lo permito lo hago por Kate, porque le caes bien, así que date con un canto en los dientes –me dí la vuelta y andé hacia otro lugar, no quería verle la cara.
Lo siento, tenía que decirlo, ya no la soportaba más y sería más fácil dejar la hipocresía y que supiera la verdad, así por lo menos ya no tendría que fingir. Sentí dos pequeños golpecitos en la espalda, me dí la vuelta y ví a Chris. Me golpeó con algo en la cabeza, lo sabía porque sentía el dolor, aunque no veía nada, todo estaba muy borroso y… perdí la consciencia.
graciaaas, mañana subire otro, y haber si me da timepo a escribir mas c: unbesito
Viernes por la tarde. Pensé que nunca iba a llegar ese día y esa hora. “Hoy no pienso estudiar ni hacer nada relacionado con el instituto; demasiado tengo ya con el corresponsal irlandés”. Cuando se lo dije a mi madre al preguntarme por mi mal humor lo único que dijo fue: “ah, solo es eso; no te preocupes cariño, sabrás llevarlo bien”. Pues claro que sabría llevarlo bien, no tenía otro remedio.
Cojí el sobre blanco y saqué la hoja. Volví a leerla con todos sus datos. Encendí el portátil que estaba sobre mi escritorio y abrí mi Facebook para mandarle una petición de amistad a ese chico. Me quedé un rato hablando con Carla sobre su corresponsal cuando de repente me dí cuenta de que ese chico, Niall, se había conectado y me había aceptado. Abrí una conversación con él y escribí algo así como: Hola, debes ser Niall James Horan. Yo soy tu corresponsal, y sí, soy una chica. No sé si esperabas quedarte con algún chico, pasártelo bien haciendo bromas y quien sabe que cosas más, pero te aseguro que con mi hermano no te aburrirás. De todas formas yo soy quien te ha tocado. Me llamo Nicole Booker y espero que nos llevemos bien. “Bueno creo que es un poco largo, pero no se me ocurre otra cosa, no conozco al chico. ¡Dios! ¿un poco larga?, pero si parece una carta, bueno da igual, así mismo”, pensé.
Me respondió enseguida, pude leer: Sí, ese soy yo, pero puedes llamarme Niall. La verdad es que solicité una chica, quería saber cómo sería, pero si no quieres estar conmigo seguro que podremos hacer algo para solucionarlo.
No, no había manera de solucionarlo, el director ya me lo había dejado muy claro, de todas maneras el chico parecía simpático así que seguí hablando con él.
Sábado por la mañana. Al final me llevé toda la tarde hablando con Carla y con el chico irlandés, con Niall. Estaba deseando que pasasen rápido estas dos semanas para poder venir y ver San Francisco. Ojalá me hiciera a mí la misma ilusión.
Sonó el teléfono, me apresuré en cogerlo antes de que mi madre me dijera algo. Era Kate, nos invitaba a Carla, Chris y a mí a desayunar en la pastelería del pequeño paseo marítimo. Tenía algo que celebrar porque ella nunca invitaría a nadie, y menos a comer algo.
Estábamos las cuatro sentadas en una pequeña mesa del interior del local, me pedí un batido de chocolate y un trozo de tarta de queso.
-¡Me apuesto 5$ a que no adivináis que ha pasado! –gritó Kate.
-Haber cariño, tranquilízate. Se te van a salir los ojos de las órbitas –le dijo Chris.
-Pues no sé, ¿estás embarazada? –le preguntó Carla.
-¡Dios mío! Pero que burra eres, controla tus palabras –respondió Kate, y continuó hablando– pues nada de eso. Resulta que mi madre ha tenido la excelente idea de irnos toda la familia este verano de vacaciones por Europa. ¡No me lo puedo creer! Ya me imagino debajo de la Torre Eiffel, y en el Coliseo de Roma, o en el Big…
-¡Kate! –la interrumpí- ya está, corta el hilo que lo hemos entendido ya.
-Tranquilas, pensé que os ibais a emocionar un poquito más por mí.
Pues bueno, Kate se iba en verano a Europa, Carla pasaría un mes en Argentina y otro en España, como todos los veranos, seguro que se vería con Kate en España. “Qué envidia les tengo, yo siempre he querido viajar y ni siquiera he salido del estado de California. Por lo menos ya sé que iré al Norte de Irlanda”.
Después de comer me conecté un rato. Niall estaba conectado y nos pusimos a hablar.
La semana pasó muy rápido, ya solo quedaba otra semana más para que llegaran los irlandeses. Me costaba admitirlo, pero estaba deseando que Niall llegara. Habíamos hablado mucho y nos llevábamos muy bien, estaba segura de que cuando lo conociera en persona nos llevaríamos aún mejor.
Además pasaron muchas cosas más, Kate se estaba distanciando de Carla y de mí cada vez más, ya no nos contaba sus secretos, sus problemas y tampoco nos pedía consejos, ya no nos contaba chistes ni bromeaba como antes. Tenía la sensación de que Chris le estaba comiendo la cabeza. Carla y yo ya se lo habíamos dicho, Chris no tenía amigas y por ello se dedicaba a separar a las demás.
Había suspendido varias veces, y por eso mis padres me castigaron sin salir hasta que llegaran los irlandeses. Ahora pasaba más tiempo conectada, y hablaba más con Niall. Estaba segura de que mi madre también me quitaría el portátil porque llevaba varios días acostándome muy tarde hablando con Carla.
También había empezado a componer mi propia canción. Me encantaba la música, cantar, y también me gustaba escribir pequeños textos e historias, así que se me ocurrió la idea de mezclar ambas cosas, y de ahí surgió mi canción.
Sin duda, la semana había sido muy intensa. En 7 días llegarían los irlandeses y ya lo tenía todo preparado, era cuestión de esperar.
Estaba en clase de biología, el director acaba de llegar y le había pedido a la profesora si podíamos salir con él unos 15 minutos, decía que tenía algo que darnos. “¿Qué querrá ahora este hombre?”
Cuando llegamos a la puerta del despacho del director éste entró y comenzó a llamarnos por orden alfabético.
-¡Aston! –gritó con energía desde dentro.
James Aston entró al despacho y en 2 minutos salió con un sobre blanco en la mano.
-¡Ey Jimmy! ¿Qué es eso? –le preguntó Joe.
-¿El sobre? Es del intercambio, dice el director que están todos los datos del corresponsal que nos ha tocado, –hizo una pausa- quiere que hablemos con ellos por esas ‘’basuras sociales’’ que Dios nos ha dado, y los vayamos conociendo. Este hombre no sabe que Facebook no es una basura social, él es la basura. -Joe se rió y al instante lo hicieron el resto de la clase.
-¡Booker! –oí mi apellido desde dentro del despacho. Mi turno.
Ni siquiera sabía por qué estaba nerviosa, llevaba desde el primer curso esperando poder ir al intercambio y ahora iba a saber quien sería la pobre irlandesa a la que le tocaría soportar las bromas de mi hermano durante dos semanas. Entré ligera y el director me tendió mi correspondiente sobre blanco, en el que había escrito con una mala caligrafía ‘Nicole Booker’. Mi mano temblorosa se acercó a por el sobre y una sonrisa apareció en mi cara.
-Espero que se comporte bien con su corresponsal, señorita Booker. No quiero quejas de ninguno de los estudiantes irlandeses. Puede irse.
-Por supuesto.
Salí del despacho sonriendo como una tonta, Kate y Carla se acercaron a mí.
-¡Venga, ábrelo! De verdad chica, no te entiendo, ¿no te mata la curiosidad? –Kate casi me estaba gritando.
-Tranquila Kate, mira que eres pesada, no me dejas ni tiempo.
Abrí el sobre y saqué un pequeña hoja, leí el nombre, mi rostro se volvió serio en una décima de segundo. Me quedé mirando fijamente la hoja y noté como las cabezas de Kate y Carla se asomaban por detrás de mí.
-¡Doyle! –gritó el director.
-Mierda, me toca –susurró Kate, abrí la boca para decirle algo pero antes de que lo hiciese intervino ella.- Lo sé, no es de señorita decir tantos tacos.
-No es eso –hice una pausa, y luego añadí-: Dejame pasar, tengo una duda y necesito que el director me la aclare ahora mismo.
Kate me miró extrañada y me hizo un gesto para que pasase. Me sentía furiosa, yo no había pedido esto.
-No recuerdo haber dicho Booker, sino Doyle. ¿O es qué tengo mala memoria? –me preguntó el director cuando entré.
-No, no se ha equivocado –el director me miró indicandome que continuara-. Verás, tengo un pequeño problema. No es que yo sea una experta en esto de los nombres pero creo que Niall es un nombre masculino, y James, otro.
-Señorita Booker, sabía que no iba a tardar en darse cuenta de que su corresponsal no es de sexo femenino, pero pensé que era un poco más inteligente y sabría que si no hay un nombre femenino en esa hoja es porque ya están todos asignados –hizo una pausa y me miró, pero luego continuó hablando-. Yo mismo he asignado los corresponsales de cada uno de ustedes. Me he tomado la libertad de colocarle con un chico porque pienso que es una persona tolerante, que jamás montaría un escándalo en una situación de este tipo, como harían algunas de sus compañeras, estoy seguro. Señorita Booker, no me defraude.
-Claro, faltaría más –respondí-, es solo que como había solicitado una chica pensé que se había equivocado, pero ya veo que no es así.
-Entonces todo aclarado, dígale a su compañera, la señorita Doyle que pase a recoger su sobre.
Llegé a mi casa acalorada. “¿NIALL JAMES HORAN? ¿Es que este hombre quiere amargarme la vida?” No entendía como se le ocurría ponerme a mí con un chico, no soportarría estar dos semanas durmiendo con él en la misma habitación, y eso porque ni siquiera sabía si en su casa dormiría en la suya o en otra. El director me tenía manía desde aquella vez en la que rompí el cristal de uno de los ventanales del comedor, seguro, porque desde entonces sólo sabía ponerme a prueba. Pero no podía darle el gusto al director de dejarme vencer tan fácilmente. No se saldría con la suya.
-
Hooola, soy yo otra vez molestando, pues ya entra Niall en acción, bueno si quieren puedo avisarlas cada vez que suba un capitulo pero avisenme, asi las apunto y no me hago un lio c: y bueno, que les parece? djlakhdkjfd yo cada vez que escribo un capitulo me quedo con las ganas de saber que pasara en el siguiente, y eso que se supone que lo decido yo, pero bueeeeno, espero que les haya gustado, un besitoo desde aqui <3
muchas graciaaas:D subiré ahora un capitulo si quieres puedo avisarte cuando suba alguno solo dimelo para saberlo, chaao<3
Noté algo sobre mi piel, en mi cara, estaba frío, húmedo, pero a la vez seco, sabía que no era agua. Me costó abrir los ojos. “¿Quién ha abierto la ventana?”
-¡MARK! –grité con todas mis fuerzas, y noté unos pasos que corrían alejándose de mí. Mi hermano.
Conseguí abrir los ojos y me pasé la mano por la cara pero no noté nada extraño, así que me vestí lo más rápido que pude. No quería llegar tarde otra vez y que mis compañeros me hicieran otra broma sobre eso. Bajé a la cocina y cojí una magdalena, parecía que mi madre ya se había ido a trabajar porque ya no había nadie en la planta baja, sólo se escuchaban las pisadas de mi hermano en su habitación. Me puse mi mochila y salí fuera. Hacía un buen tiempo para estar en noviembre. Me monté en mi viejísima Volkswagen ‘hippie’ y me fui al instituto.
Cerré la puerta de un portazo, todos volvieron sus cabezas hacia mí. “Vaya Nikki, esperemos que este sea un buen día, porque como todo vaya así…” Avancé para entrar al instituto y dirigirme a mi taquilla, pero todos seguían mirándome, algunos comenzaron a murmurar y otros, a reírse. “¿Qué pasa? ¿Me he perdido el último cotilleo del día? Aún peor, ¿ese cotilleo es sobre mí?”
Entré en el laboratorio, ya estaban todos allí. No sé por qué no me pudo tocar con ninguna de mis amigas en esta clase. Odiaba compartir asiento, mesa y microscopio con Christie, porque aclaro que ella NO era mi amiga. Conforme entraba todos empezaron a reírse. “¿Pero qué le pasa hoy a la gente conmigo?”
–Bonito look Nikki, te sienta bien cambiar de aspecto.
-Cállate Joe, no te he pedido opinión –le dje mientras le lanzaba una mirada llena de furia.
-Tranquila nena, no muerdo –me dijo.
Odiaba que hicieran bromas sobre mí, y aun lo odio, como a las personas que las hacen, pero a ese chico lo odiaba aún más. La señora Blair entró en la clase suspirando, con una caja de cebollas. “¿Cebollas?”
-Haber chicos, hoy será una clase práctica. Vamos a mirar las células del tejido de una cebolla en el microscopio y luego clasificaremos… -la señora Blair paró de hablar y me miró a mí.- Muy graciosa señorita Booker, vaya al despacho del director, a lo mejor a él no le hace tanta gracia como a sus compañeros, parecen muy divertidos.
Miré a mi alrededor, y vi como todos intentaban contener la risa. “No entiendo nada, ¿qué ha pasado para que todos reaccionen así?” Oí como a alguien se le escapaba una carcajada y rápidamente miré hacia atrás. “Mierda, el chico nuevo acaba de reírse de mí. ¿Esque no me va a salir nada bien hoy?”
Mientras recogía mis libros, Christie me dio ese espejo pequeñito que ella usaba para retocarse el pelo en las clases.
-Mírate –me susurró.
Enseguida lo hice, quería averiguar que era lo que causaba tanta gracia a todos. Me vi a mi misma, nada raro de no ser por eso que tenía pintado en mi rostro. “¿Es un bigote?” Miré hacia atrás, donde todos seguían aguantándose la risa, pero ahora el chico nuevo me guiñaba un ojo. “Dios, ¿ese chico acaba de giñarle un ojo a una tonta con bigote pintado que se va al despacho del director?”
Odiaba a Eric Murray.
¿Qué tal si empezamos por el pasado, seguimos con el presente y acabamos con el futuro? Bien, empezamos cuando tan solo tenía 10 años. Comenzaba el sexto curso.
Era una niña como otra cualquiera, tenía mis amigas y con todas me llevaba bien, aunque con unas más que con otras. Era risueña, me encantaban las bromas, algo tímida, pero solo al principio, después resultaba ser la más extrovertida y loca. Los viernes solía salir con mis amigas al parque del barrio, nuestras madres siempre iban allí con nuestros hermanos pequeños, excepto la de Morgan que sólo tenía una hermana mayor y la de Karen, que era hija única. Nos divertíamos en los columpios, nos enfadábamos, nos reconciliábamos, y nos volvíamos a enfadar; éramos niñas, nos divertíamos y no teníamos que preocuparnos por nada. Ahora extraño eso.
Mis amigas se llamaban Kate, Morgan, Lucy, Karen y Carla. Carla no era de aquí, vino cuando tenía 5 años pero enseguida se hizo amiga nuestra, antes había vivido en Argentina, de dónde era su padre, aunque su madre era española. Éramos seis amigas a las que nadie podía separar, o eso creíamos.
Cuando tienes 10 años, tus padres te llevan de vacaciones; a otro país quien tiene más dinero, a un pueblo de la sierra, quien no tiene tanto. El caso es que en verano casi nunca veías a tus amigos y así fue. Cumplí los doce y cursamos séptimo, cumplí los trece y cursamos el último curso, octavo.
Recuerdo el día en el que comenzamos el instituto, éramos tan pequeñas, sobre todo yo, que siempre fuí la más bajita de todas. A partir de ese día las cosas iban a cambiar radicalmente.
El primer día fue de nervios, había gente mayor, gente que no conocíamos y quienes hacían bromas a los novatos, a nosotras. Conocimos a mas chicos de nuestra edad, y conforme pasaban los días Lucy dejó de juntarse con nosotras, se hizo amiga de una chica que se creía superior a todos los demás, ponía motes y hacía bromas bastante irritantes. Acabó el curso. Pasó el verano. Comenzaron las clases, y mientras que todas habíamos pasado de curso, Karen repitió y se olvidó de nosotras. Este año, Morgan se había apuntado al equipo de animadoras, algo que odio, mas que nada porque la capitana de equipo siempre acaba siendo la estrella del instituto, y su novio, el capitán del equipo de fútbol, y esta vez no iba a ser diferente. Morgan comenzó a salir con un chico del equipo de fútbol un año mayor que nosotras, y al poco tiempo empezó a irse con él y con sus amigos, se olvidó totalmente de nosotras. Kate, Carla y yo pasamos de curso más unidas que nunca, las aprobamos todas, y cuando comenzamos en septiembre el penúltimo curso nuestra sorpresa fue la pelea de Lucy y aquella chica que se creía superior, Christie. Kate comenzó a llevarse bastante bien con ella y empezamos a llamarla Chris y no es que nosotras nos hiciéramos amigas suyas, sino que fue ella quien se acopló a nosotras.
-
Bueno aqui estoy yo toda motivada (: Haber en mi opinión este capitulo es un poco aburrido pero es solo para informar sobre la situación en la que se encuentra la protagonista. Espero que aun así les guste, un saludo y les dejo con el capitulo 2 (: Les diré que el nombre ”NIALL JAMES HORAN” parecerá en el capitulo 4, mientras esperen impacientes c: unbeso desde aqui, atentamente yo.
Me llamo Nikki, tengo 16 años y un don, ver como el mundo me da la espalda. No me considero fea, soy alta, delgada, rubia, ojos oscuros… pero, ¿por qué me describo? En esta historia el físico no importa así que os explicaré como soy realmente, por dentro.
Soy débil, bastante. Me dejo vencer por cualquier persona, yo soy la que huye de todo, la que no quiere problemas, la que no se los busca, pero que los tiene, y que no los cuenta. Soy bastante sensible, cualquier cosa que me hagan, por mínima que sea, un gesto, un desprecio, un insulto subido o no de tono, con cualquier cosa me derrumbo. Por norma tengo que sólo puedo llorar en mi casa, aunque otros lugares también me han visto derramar lágrimas. Soy fácil de convencer, no peleo con nadie por miedo a perder, bastante tímida, incapaz de decir lo que pienso, de dar mis ideas, bastante conformista aunque las cosas no me gusten o me molesten. Intento ser una chica normal, a la que nada le afecta y nada le importa, intento pasar desapercibida entre la multitud. Le guardo mucho rencor a las personas que me hacen daño, se perdona pero no se olvida. No me gusta mucho decir como soy de sopetón, así que en todos estos capítulos descubriras como soy poco a poco. Quizás te parezcas un poco a mí, o tal vez no. Soy una persona pequeña, con un corazón pequeño, débil y destrozado. Y esta es mi historia.
Vivo en una pequeña localidad cerca de San Francisco, California. Me he criado aquí, siempre he vivido aquí, y mas de una vez me he planteado salir huyendo hacia otro lugar. En mi casa vivimos mi padre, mi madre, mi hermano de 11 años y yo. Mi habitación es mi refugio, y mi oso de peluche mi confidente. Cuando salgo de mi habitación, me siento insegura, bastante torpe e inexperta. No salgo a la calle, me molestan las personas, solo saben mentir, todo lo que dicen se basa en una mentira. A veces pienso, ¿por qué se abrazan las personas?, ¿acaso no saben que casi todo abrazo es falso? Y la mitad de las parejas adolescentes, ¿se quieren verdaderamente?, o aquellas chicas que se apresuran en perder la virginidad, ¿qué ganas con eso? Mi respuesta es nada. No entiendo el mundo, o quizás sea el mundo el que no me entienda a mí. No, soy yo la que no se lleva bien con él, gira tan deprisa… sin embargo la gente no se marea, pero yo sí, y me tambaleo bastante. ¿Qué son todas estas personas falsas, mentirosas e hipócritas? Las que van destruyendo a los demás, robándoles lo que tienen, creando envidia, resentimiento y odio. Definitivamente, no estoy hecha de la misma materia que los demás.

